El preciosismo

El arte barroco se volvió cada vez más artificial destacando los efectos ópticos del ilusionismo debido a su obsesiva afán de la sociedad por aparentar. Se ponía énfasis en la conducta personal, el aspecto exterior, reflejando una actitud altiva, refinada, exagerada, que cobró el nombre de preciosismo.

Preciosismo es la denominación de un movimiento social y cultural de naturaleza barroca de la primera mitad del siglo XVII. Se asocia a ese virtuosismo del ‘’saber estar’’.

Vinculado a una moda social, que responde a un deseo de elevación y refinamiento en los modales, costumbres y gustos, sentido por una parte de la alta sociedad parisina. Fue un movimiento cultural que impactó satisfactoriamente en la literatura y en el que las mujeres fueron las protagonistas. Contribuyeron al refinamiento de la vida social, a la penetración de los intelectuales y de los artistas en los círculos aristocráticos culturales.

Las preciosas se reunían en salones, de vez en cuando acompañadas por algún grupo minoritario de hombres que también se les denominaba preciosos. Estos salones estaban acondicionados para las nuevas necesidades tertulianas y por supuesto con festines inacabables.

Retomaron la labor de Pisan, Christine de Pisan (1364–1430) fue una filósofa, poeta, humanista y escritora. Su obra más conocida es ‘’La ciudad de las damas’’ (1405), considerada como precursora del feminismo occidental. Asimismo, la literatura de las preciosas gira en torno a la llamada querella de las mujeres, un debate literario sobre la situación de las mujeres y su defensa frente a la situación de subordinación que marcaba la época, el inicio de esta querella también se le atribuye a la gran Pisan.

Las preciosas trasladaron la luz a sus salones, para discutir abiertamente sobre igualdad de géneros y amor libre; cuestionar la irrefutable sacralidad del matrimonio y la autoridad marital, y poner sobre la mesa temas de escándalo moral como el divorcio o el control de la natalidad.  

El salón más conocido fue el de Madame de Rambouillet, en su palacio hotel de Rambouillet. Para ello reconstruyó el palacete de su padre basándose en planos que ella misma diseñó, con el objetivo de que tuviese habitaciones más preparadas para las recepciones, destacando una sucesión de salones comunicados al estilo italiano.

Sin embargo, como casi siempre en la Historia, cualquier vanguardia, reforma, descubrimiento liderada por el colectivo femenino, significaba una inevitable persecución. En este caso, las salones pagarían con la humillación pública del dramaturgo Moliere, cuando las denigró con su obra ‘’Las preciosas ridículas’’.

A causa de la crueldad de las palabras de este escritor, muchas de las autoras de las grandes joyas de la literatura francesa se han escondido detrás de una figura masculina; siendo desprovistas del mérito y el ejemplo para cada una de las mujeres de hoy en día.

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