El Romanticismo en España

Isabel II ascendió al trono de España el 29 de septiembre de 1833 tras la muerte de su padre, Fernando VII, sin haber cumplido todavía los tres años de edad, motivo por el cual fue necesario nombrar a su madre regente del reino. Por tanto el estilo durante 10 años, de 1933 a 1943, fue denominado estilo reina gobernadora por el periodo de regencia de María Cristina.

El estilo reina gobernadora, está inspirado en el estilo Imperio francés, caracterizado por muebles de caoba con motivos generalmente de palmas. Por lo general tiene una marquetería de metal y apliques de bronce. Es un estilo sin casi características definidas por lo que es básicamente una continuación del estilo fernandino. Los muebles son macizos, generalmente de estructura cúbica con gruesas molduras, fuertes y de perfil simple.

Después, el estilo propiamente isabelino está adaptado a sus coetáneos europeos: los estilos Luis Felipe y Segundo Imperio franceses y el victoriano inglés.

Se denomina estilo isabelino al desarrollado en España durante el reinado de Isabel II (1833-1868). No debe confundirse con el estilo gótico isabelino desarrollado durante el reinado de Isabel I la Católica de España (1474-1504), o el de la época isabelina del reinado de Isabel I de Inglaterra (1558-1603).

Se caracteriza por unas curvas muy acusadas, de tendencia rococó como las patas cabriolé o las cómodas bombé. Se emplean apliques de bronce y un tipo de marquetería de aspecto barroco. Solo en el mueble de la corte y de las familias acomodadas, se sigue trabajando con marqueterías. También, se emplean molduras rizadas para encuadrar paneles y espejos, inspiradas en el mobiliario holandés del Barroco. La ornamentación es recargada, con una cierta influencia neogótica que se denota en el uso de arquerías.

Una pieza isabelina común, es el tresillo isabelino, un sofá de tres plazas con respaldo en forma de óvalo individual.

Aparece una madera muy rica que alterna y sustituye a la caoba: el palo santo, que da al mueble un aspecto de nobleza y riqueza. 

Las butacas y sofás se vuelven más mullidos y acolchados, con rellenos que se tapizan en sedas, damascos y terciopelos y se rematan con pasamanería de flecos, borlas, lazos y galones decorativos.

Sigue la tendencia de los muebles en forma de góndola propia del estilo Imperio francés.

A mediados de siglo, se empezó a utilizar la expresión «cuarto de estar» para referirse a un tipo de una o varias habitaciones donde se reunía la familia de una manera más informal y dentro de un ambiente más sosegado. 

El auge de la música y las salas de música es evidente en el Romanticismo, en las casas de gran prestigio había una sala específica para bailar y escuchar música.

Los colores más característicos de esta época para los interiores son el azul añil, el rosa melocotón, el verde agua, el beige y el amarillo.

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